Tú dame la mano, que yo te cogeré el pie.
La última de Evo Morales era previsible, pero no por ello menos lamentable. Ahora bien, la que resulta entre patética y surrealista es la reacción de Moratinos, nuestro eximio Ministro de Asuntos Exteriores. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes:
·Evo ha dado tres días al BBVA para entregar "a título gratuito" las acciones que gestiona a través de un fondo de pensiones en las petroleras bolivianas. Evo llevaba en su programa electoral la nacionalización de las petroleras, cierto, pero nacionalizar no equivale a confiscar. Si quiere que estas empresas pasen a control estatal, que indemnice convenientemente a sus actuales propietarios, pero que no los obligue a entregar las acciones a cambio de nada bajo amenaza de meter al Ejército en sus oficinas. Eso, políticamente, es fascismo; ni más ni menos.
·A todo esto, cuando le preguntan por este tema , Moratinos se descuelga diciendo que le parece que "sólo se trata de un cambio en la gestión de los bonos". Hostia, un tío me obliga a entregarle algo que me pertenece bajo amenaza y resulta que nos encontramos ante un cambio en la gestión de ese activo. Hay que joderse, yo que en mi ignorancia pensaba que eso era un simple robo. O sea, que si yo invito contundentemente a mi amigo X a cederme su coche a cambio de 0 €, no le estoy robando, sino proponiéndole un cambio en la gestión de su bólido. Pues nada, a seguir bien y hasta otro día.
Conclusión: lo de Evo es un robo de tintes fascistoides; lo de Moratinos es estupidez sin límites. No sé qué es peor.

0 Comment(s):
Post a Comment
<< Home